{Narra Madison}
-Adiós mamá, os echaré mucho de menos.
-Adiós hija mía, llámame cuando llegues, ¿vale?
-Claro mamá.
Le dí dos besos y me fui con Katherin y Sabrine, que ya se habían despedido de sus padres.
-¿Preparadas chicas? -les dije.
-¡SI! -gritaron las dos.
Esperemos a que llegara el tren, subimos y nos acomodemos.
Las tres sabíamos que este sería el viaje de nuestras vidas, siempre lo habíamos deseado.
Sólo había pasado una hora y media, y ya me dolía todo de estar sentada.
-Oh tía, ¡estoy nerviosísima! No me lo puedo creer, nos vamos a Londres. -dijo nerviosa Katherin. Siempre es muy motivada.
-Tranquila, que si sigues así no te quedarán fuerzas para cuando llegemos. -le dije.
Sé puso música, y se tumbó para echarse una siestecita. Sabrine parecía muy calmada.
{Narra Sabrine}
Estaba nerviosa por este viaje, aunque no lo parecía. Estaría unos días sin ver a mi novio, Matt. Llevamos 4 meses juntos, y esta era la primera vez que estábamos tanto tiempo sin vernos. Confiábamos el uno en el otro, pero la preocupación no se iba.
-Mira como duerme la capulla. -dijo Madison mirando a Katherin.
-Déjala, mejor que duerma, que sino nos da la lata todo el viaje. - dije. Nos reímos las dos.
Me relajé, y empecé a mirar por la ventana.
{Narra Madison}
Sabrine se durmió mirando los distintos paisajes que aparecían por la ventana. Yo no podía dormir, demasiados nervios.
Esto a ser genial, estaré en Londres, la ciudad de mis sueños. Siempre me ha encantado ir de viaje a esta fabulosa ciudad, y hoy, se está haciendo realidad.
Un sonido me saca de mis pensamientos, lo busco y lo encuentro. Es el timbre del tren, que avisa que estamos a punto de llegar.
Como buena mejor amiga que soy, despierto a Katherin y Sabrine.
-¡Hija de puta! ¿Como has osado despertarme? -me dice Katherin con la voz ronca que tiene después de despertarse.
-Me podrías haber dejado dormir un poco más.. -murmura Sabrine.
-Tías, ¡que estamos en Londres! -grito.
Las dos se levantan corriendo, y miran por la ventana. Todo es precioso.
-Oh dios, venga, salgamos de aquí, ¡Londres nos espera! -dice Katherin despierta y motivada.
Cogimos las maletas y salimos. En la estación había una cafetería.
-Tías, vamos a almorzar, tengo hambre. -dije.
Aceptaron mi propuesta y almorzamos allí.
-Aún tengo que llamar a mi madre.. -les comenté.
-¡Ya la llamarás después! -dijo Katherin.
-Pues si, aquí no tengo cobertura.. -le contesté.
Cuando acabemos de almorzar, salimos de la estación.
-¿Cogemos un taxi? -preguntó Sabrine.
-¡NO!, tenemos que disfrutar del paisaje. -respondió Katherin.
Empecemos a caminar hacia el hotel. Mi madre me había dicho que era cómodo y bonito.. ¡MI MADRE! Aún le tenía que llamar.. Cogí el móvil y marqué su número. Katherin y Sabrine iban delante mio embobadas en el paisaje.